El Dios que se creyó humano.

Nos da miedo nuestro poder, pero no el poder de tener dinero o muchas cosas, el poder político o militar, nos da miedo reconocer nuestro poder creador, todo nuestro mundo está creado por nosotros mismos en tanto dioses, hasta el más mínimo detalle, pero no lo creemos, no nos cabe en la cabeza, para la mente esto es un absurdo. O quizás nos da más miedo de saber lo que hemos creado, de hacernos responsables de ser Dioses. Esto me recuerda un cuento que escribí recientemente.

Hace mucho tiempo en un planeta ubicado en cxxwznX729, más allá del cinturón de fuego, todos sus habitantes eran dioses, y vivían en el paraíso, espectacularmente bien, amor armonía juegos fiestas y competencias entre ellos. Un día cualquiera, uno de ellos tuvo un pensamiento: soy humano. Este pensamiento fue creciendo como la levadura que se fermenta en el pan, creció y se expandió tanto en aquel ser que de repente, empezó a considerarse por otros dioses, que empezaron a tener comportamientos más humanos cada día. Solo una era pasó para que todo el planeta se creyera humano en vez de dios, otra pasó, para que la gente olvidara que eran dioses, y otra más para que nadie recordara quién era en realidad. Hoy hay quienes están empezando a recordar el origen en dichos seres, la séptima es la vencida.

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