Mucho se habla hoy de buena onda, de buena vibra para atraer cosas hermosas para si. ¿Pero qué es esto en realidad? Para entender gráficamente la vibración, podemos hablar de un instrumento y de un afinador, es decir, de alguien que afine.
Ciertamente podemos afirmar que toda creación inicia con una vibración (al principio fue la palabra) que luego se convierte en energía y a la postre en materia. Dentro de esta trinidad la vibración es la mente o espíritu, la energía es el alma en tanto contenedor de las emociones que son el combustible para crear, y la materia es el cuerpo que no solo se encarga del hacer sino del sentir la creación. Así pues, afinar el instrumento es afinar esta lindísima trinidad, logrando coherencia entre lo que se piensa siente y hace. No es tarea fácil lograrlo de forma sostenida ya que, como cualquier instrumento, se debe afinar frecuentemente para sacar las notas correctas.
Sin embargo, los antiguos nos dejaron una basta bibliografía y conjunto de técnicas que indican claramente que, como diría Kant, sabían de la “cosa en sí”. Con la meditación, por ejemplo, que tiene varias formas de practicarse, se procura reducir la interferencia, reducir ese ruido mental como cuando no se ha sintonizado bien la emisora, para aclarar tus decisiones, tu enfoque. Dicho de otra manera, busca afinar el Dial para escuchar la música que deseas.
Hoy también sabemos que los mantras son sonidos generados por la propia persona que vibran en cierta frecuencia los cuales estimulan o masajean una glándula en particular, que a su vez está asociada a un Chakra específico. Esto permite calibrar el cuerpo energético que se desafina con la Ira, el miedo, la alegría o la felicidad. El más conocido -OM- genera una vibración que masajea la hipófisis y la pineal al mismo tiempo.
Otras corrientes trabajan con el movimiento del cuerpo, sea a través del baile, el ejercicio, los masajes o el yoga. Y es que la energía que no dejamos fluir se va acumulando en las células en diversas partes del cuerpo causando enfermedad; y moverlo conscientemente desbloquea, remueve y permite que la energía fluya.
No es mi intención, y no cabría en este blog, atiborrarte de información, solo pretendo recordarte la importancia de que te afines y el por qué vale la pena volver la mirada a estas ciencias del ser. Profundizar, ya está en cada quien. No existe tal cosa como la técnica salvadora, la mejor, o una que aplique para todos, explora y fíjate cuál resuena más contigo. Todas están interrelacionadas, es casi imposible que practiques una técnica aisladamente, normalmente se implican la una a la otra. ¡Afina tu instrumento!