Papaoutai

Una canción que compartí porque su música me recorrió por completo y me puso los pelos de punta, aunque ciertamente no sabía lo que significaba el título, mucho menos lo que decía la letra. Pero la curiosidad cuando se trata de mí nunca me abandona, y al investigar y leerla quise responder los interrogantes que allí se plantea su creador, o más bien quise responderme a mí mismo:

¿Dime de dónde vienes padre? para yo saber a dónde voy; no puedo conectar contigo, tú sabes que hay algo que no está bien, ¿dónde te escondes? ¿Dónde estás padre amado?

Nosotros tus hijos, somos niños y no queremos crecer, hacemos berrinches, reclamamos al padre a la madre, a los ancestros, a dios, al gobierno, al jefe, esposo, hijos, etc. Así que debemos de dejar de “chuparnos el dedo”, afrontar, reconocer, crecer, hacernos hombres y mujeres adultos y conscientes, hacernos padres y madres de nosotros mismos, partiendo del propio poder interior y dejar de buscarlo afuera, “contando con los dedos” los fracasos. La misma canción sugiere que algún día todos seremos padres, yo digo que algún día nos daremos cuenta que somos el dios padre-madre. No para huir de ser humanos, de nuestros miedos y tribulaciones, sino para nutrir nuestra humanidad, poder sentir y experimentar la vida para diseñar mejores maneras de convivir con el prójimo y con el entorno, entendiendo nuestra doble naturaleza: Divina y humana al mismo tiempo.

Si quieres hablar con el padre, entonces entra en silencio, “aquieta tu mente y sabe que yo soy es tu dios”.

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