Esta mañana nos levantamos temprano, había prometido sembrar unas semillas de cacao que Miss Amada había traído de Frontino como regalo de Luis. Así que nos pusimos manos a la obra, escarbé tierra, ella trajo el recipiente, y quedaron sembradas. Después me dijo: vamos a hacer el video institucional de Hashém, y yo sentí molestia porque sentía que no íbamos a hacer algo bien, sino algo apresurado. Y tratamos de hacerlo, pero en la mitad del ejercicio dije no, esto está mal, porque habíamos sacado unos guiones de la inteligencia artificial, de la IA, y sentí que no era lo que quería decir.
Entonces dije: bueno, debo llevarte al aeropuerto, vamos, salgamos ya, y en medio del almuerzo o antes de que entres a la sala de embarque podemos hablar y elaborar nuestro propio guion. Al final no hubo tiempo, pero fuimos hablando por medio de intercomunicador del casco de la moto sobre qué era Hashém para to2, y habíamos dicho de que era un método, ahora le decimos antimétodo, al principio era un camino, eran unas puertas… parece que es algo que se modifica cada que hacemos la pregunta de qué es Hashem para to2.
Pero empezó la molestia entre los dos y dijimos: ¿cuál es nuestro dolor? porque no somos capaces de definir esto. Y justo ahí, Miss Amada me leyó un mensaje de una empresa que estaba requiriendo un servicio y esta empresa decía que estaba creciendo, que el sistema de venta empezó con tres personas, que eso había crecido, ya no les funcionaba, que tenía muchas aplicaciones desintegradas, con su CRM, con un ERP, y en resumen era una pyme enredada para crecer. Y lo vi tan claro que cuando llegamos a la puerta al aeropuerto ya al borde de perder el vuelo, le dije: ya sé cuál es nuestro dolor, el dolor de no saber cómo crecer.
Este dolor que sentimos no solo como empresarios, emprendedores o personas independientes que se nos agota nuestra propia capacidad de atención de clientes y queremos aumentar esa capacidad de crecer, pero vemos que eso implica unas cuestiones que nos dan miedo, pero la principal cuestión que está detrás de ese miedo es que tememos perder nuestra individualidad al entregarnos resueltamente a una red mayor, a un sistema mayor. De alguna manera hay que desapegarse del afán de protagonismo para aprender a crecer. y eso nos cuesta. Es una gran dificultad que tienen las pymes, que ocasiona que muchos, como dicen los que saben, queden en el valle de la muerte, pues no aprendieron a posicionarse en la red, a estar contento cumpliendo una función dentro de ella, queriendo todas ser abejas reinas. Mi individualidad brilla cuando encuentra el lugar y función naturales en el entorno: eso es crecer.
De vuelta para Caucasia, sentí que había una diferencia entre el dolor de no saber cómo crecer y el miedo a crecer. porque en mi caso creo que me han mostrado suficientemente cómo se crece y sé que lo sé, sé cómo crecer. Sin embargo no me he desapegado.