Yo empecé viendo, luego imitando para pertenecer, luego la sociedad te dice que es una habilidad, entonces está bien visto, y finalmente pensé que así era yo. Recuerdo que hace un mes, quizás, me llegó uno de esos mensajes que no es para uno, pero sí es para uno, que invitaba a reflexionar para ponerle un título a un evento que se realizaría en el solsticio de verano y con gusto atendí esa invitación. En resumen, propuse el título “Llevando luz a mis sombras”. Quería significar que cuando el sol alcanza su cima, inmediatamente empieza su descenso al entrar en cáncer, iluminando todas nuestras sombras para poder trabajar con ellas, hasta que el 21 de diciembre muere para resucitar al tercer día, es decir, el 24 de diciembre.
Así que, hoy que es 20 de junio del 2026, solsticio de verano, decido no tomar licor durante un año. Decido darme ese regalo. Decido dar ese paso hacia atrás, este movimiento de vuelta. Tuve un tiempo que tomaba licor inconscientemente, bastante salido de mí. Luego siguió una etapa en la que sentía que no era lo mejor, pero la fuerza del hábito y la herida del rechazo arreciaban para arrastrarme de nuevo. Entonces, más adelante, siguió una etapa de llevar conciencia al hecho de beber. Descubrí patrones, dolencias e integré mucha información. Mi alma se regocijó y mi cuerpo soltó el control. El secreto de todo esto fue no tomármelo como un tema moral o ético, como prohibición, sino como una forma de transformación consciente. El cambio no proviene de la culpa, la vergüenza o la exigencia moral, sino por observación y comprensión. No iniciar una lucha contra una parte de mí, sino seguir la propia exploración con curiosidad.
Mi deseo es simplemente experimentar conscientemente qué le sucede a mi cuerpo, a mi alma y a mi mente tras un año de no ingerir licor. ¿Cómo se transforman esos tres aspectos? ¿Qué se siente? Eso es lo que me emociona.
La oscuridad, eso no revelado, lo potencial, el misterio, el útero, es necesario para que surja la semilla, para que haya introspección y profundidad. Permito pues que mi luz dialogue con mi sombra, no para ser alguien perfectamente luminoso, sino para ser más consciente de mi completitud. No se trata de eliminar sombras, sino de llevarles luz para comprenderlas.